Y esque mis esperiencias con las camas ajenas no son muy agradables.
Cuando era pequeña mis padres trabajaban y me dejaban en la guardería. Es curioso pero tengo más recuerdos de cuando era pequeña a ahora que se me olvida hasta que puse de comer ayer.
Cuando la guarde cerraba por vacaciones me dejaban donde podían, como último recurso me dejaban en casa de unos tios en donde mis primas tenían el problema de que se hacían pis una y otra vez en la cama. Mi ex-tia, porque se separaron luego, no tenía las luces de poner un empapador o algo para que no se mojaran los colchones y os podeis imaginar el olor que había en aquella habitación. Creo que mis yuyus a camas ajenas empezo aqui, cuando me metían en aquellas camas con esos olores, ajjjjjjj.
Recuerdo las primeras vacaciones que me iva con mi chico que nos fuimos a Santiago de Compostela. Nunca había ido al norte y aquel verano estaba siendo de mucho calor en Madrid y deseaba irme al fresquito. No teníamos mucho dinero asique buscamos un hostal en el mismo Santiago por internet. Había uno que nos habían recomendado y cuando llame me dijeron que ya no tenían habitaciones asique buscamos otro en el que me dijo que tendríamos habitación con baño y era bastante económico asique de los 5 días que pensabamos pasar alli le ingrese 2 días por el banco y el resto ya se lo pagaríamos alli.Cuando llegamos después de ir en tren toda la noche sentados y sin a penas dormir, llovia a cantaros en Santiago y nosotros con nuestras maletas a ver si encontrabamos el hostal. Dimos miles de vueltas preguntando por él, calados como pollitos, con las maletas empapadas, y nadie sabía de aquel hostal. Ni en información y turismo. Yo ya pensaba que nos habían estafado hasta que por fín nos supieron indicar.
Aquello fué horrible. Era como la casa de los horrores. Había una mujer vestida de negro y por los pasillos había como luces tenues en cada esquina.
Olia a humedad y a casa cerrada.
Nos dijo que llegabamos pronto y nos abrió una habitación con una cama raquitica y un armario viejisimo, el cuarto de baño era como la puerta de un armarito y dentro era en un espacio de 2x2 una miniducha con un wc que para hacer pis mi chico no tenía problemas pero yo tenía que meter el pie en la ducha. Con unas arañas como puños y la muy guarra de la vieja de negro estaba terminando de "limpiar el baño" y su única limpieza fué echar un chorrito de lejia a la bañera y cojer la escobilla del bater y darle un poco por encima a todo.
Ajjjjjjjjj y yo alli mirando como lo hacía.
El armario olia fatal y solo tenía una percha asique preferimos dejar nuestra ropa mojada en la maleta y salimos como alma que lleva el diablo a buscar otra cosa para dormir o si no cambiar el billete para volvernos cuanto antes.Encontramos en otro sitio pero aún asi tuvimos que pasar 2 noches allí y menos mal que siempre tengo la mania de echar en la maleta un juego de sábanas que mi chico agradeció y me pidió mil perdones por reirse de mi cuando me vio meterlas al hacer las maletas.
Luego Santiago nos gusto mucho pero la esperiencia con aquella cama fue traumática para mi.
El día que mi chico quiso presentarme en su casa, tuvimos que ir a pasar la noche alli un fin de semana por que su padre vive a unos 150 km de nosotros. Por desgracia no tiene madre porque murió cuando él era pequeño e iva a conocer a su padre. Cuando llegamos, como no, todas las vecinas de la calle salieron a cotillear a ver con quien iva el hijo del torete como le llaman alli.Entré y es una casa vieja, grande y sin calefacción por lo que el frio ese de no calentar nunca a mi que soy una friolera me deja encorbada.
Su padre se tiro todo el rato echandome sermones que la mitad ni entendía. Ahora con el tiempo he sabido entenderle y pasar en muchas cosas, porque él es así.
Y yo no digo que la casa estuviera sucia, para nada, para ser un hombre que ha sido machista cerrado y siendo ya mayor lo tiene muy apañadito para hacerlo él solito, pero claro hay detalles que solo las mujeres tenemos y más cuando sabemos que vamos a tener visitas como por ejemplo el cuarto donde vaya a dormir la gente pues por lo menos tenerla limpia y la cama recien hecha.
Cuando llegó la hora de dormir mi chico me subió a la parte de arriba y me enseño las habitaciones que había. Yo horrorice al pasar por una de ellas en donde había una cama con dos coronas de muertos.
Yo-¿Qué es eso?
Mi chico- Son las coronas de mi madre.
Yo-¿Y porqué están ahí?
Mi chico-¿Y dónde quieres que estén?
Yo-¿Guardais las coronas de tu madre?
Mi chico-Claro, es lo más normal, aquí se guardan las coronas para luego en los Santos se les vuelve a poner en la lápida, luego se vuelven a recojer, es como una acción para que la gente vea que seguimos acordandonos de ella.
Y lo decía tan tranquilo, que es lo más normal dice, pues será normal en tu pueblo porque en el mío no. A mi me estaba dando un yuyu cruzando todos los dedos de mi cuerpo.
Retiró las coronas y aleee esa era mi cama para dormir.
Me negue en redondo. Me sentí como una pija pero lo siento, me negaba a dormir en aquella cama y con las coronas a los lados.
Asique me llevó a otra habitación. La cama estaba desecha con la forma del cuerpo de alguien que había dormido alli.
Yo- Aquí me dejas?- Decía con cara de perrillo degollao.
Mi chico-Jolin tia con el sueño que tengo, ¿qué pasa ahora?
Yo- Que está la cama desecha- Le señalaba la cama como si no la viera.
Mi chico se agachó y me estiró un poquito con la mano las sábanas- Aleee ¿ya?
Imagino que ya entendereis un poquito mejor porque no es muy de santo de mi devoción el ir a casa del padre de mi chico. Vamos a verle pero volvemos en el día. Me niego a dormir de esa forma.
Desde que conozco a mi chico todos los veranos unos días, no muchos, vamos a ver a su abuela. Vive en Soria en un pueblecito en donde como máximo hay durante el año 7 habitantes. Me encanta ir, a parte de que su abuelita es un cielo y la quiero muchísimo, aquello es una cura de ruidos para los oidos, aire fresco para los pulmones, de hacer el ejercicio que no has hecho en todo el año por puro aburrimiento y de leer sentada bajo la sombra de algún arbolito.
No muchos días porque yo más de 5 no puedo estar. De ahí para abajo. Esta bonito estar en contacto con la naturaleza pero tanto silencio a mi me pone nerviosa y necesito volver pronto.
Y lo malo, como no, para mi es la noche. Tenemos que dormir siempre en un sofa cama que tiene en una habitación. Preparamos la cama con un par de mantas porque hasta en agosto alli hace fresquito por las noches y se que fijo cuando me meta en la cama un ejercito de pulgas van a dar buena cuenta de mis tobillos y brazos y ya solo de saberlo me pongo mala.
Su tio es pastor y aunque no las tienen las ovejas en la casa se las trae las pulgas en la ropa y ellos que ya son inmunes a las picadoras se zeban con nosotros que da gusto.
El primer año que yo no lo sabía me sorprendió ver las ronchas que tenía en los tobillos, pies, brazos y sobre todo lo mucho que me picaban. Como mi chico iva igual que yo deduje que era algún bicho que nos estaba picando. Cuando volvimos a casa metí en la lavadora todo, todo, todo, hasta las deportivas y aún asi nos siguió picando una mala pécora de pulga que se vino con nosotros y que descubrí en la cama al hacerla que salto. Que asco, no sabía yo que incluso algunas sobreviven a la lavadora.
Ahora cada vez que vamos me pongo calcetines para dormir, y hasta guantes, pero nada que siempre vengo acribilladita y lo malo es ahora mi niña, que menos mal que el año pasado milagro de que no me la picaron pues con tan solo 6 mesecitos que tenía la llevamos para que la bisabuelita la conociera pero claro a ella la llevamos con su cuna de viaje, con sus sábanas, su manta y gracias a eso conseguí de que no la picaran. Pero nosotros picados por todo el cuerpo que cuando llegamos a casa no entramos más alla de la cocina y allí mismo nos despelotamos los tres y las maletas las dejé todas en la terraza para lavarlo todo y directos a la bañera y así también evito que se me instale alguna en casa.
En los hoteles cada vez que vamos a algún sitio me da el yuyu pensando en quien habra dormido antes allí. Y mi imaginación vuela a la mujer de negro de Santiago limpiando el baño con la escobilla y me entra un asquito que vete tu a saber que higiene tiene todo aquello. Si que razón tiene el dicho de "ojos que no ven...".
Si esque como en la cama de uno no se duerme. Yo que tengo mi almohada de siempre, de toda la vida que se ha venido de casa de mis padres a mi casa ahora, que la adoro, mis sabanitas limpitas, mi camita estiradita todos los días, mi nórdico que no pesa nada y que encima da un calorcito que me encanta, ummmmm, me encanta sobre todo cuando me arrullo y oigo llover en la calle y yo estoy en mi cama calentita y si es con mi chico haciendo cositas mejor que mejor ;P
Feliz miércoles.